Decíamos que leer es una búsqueda y que no solo los textos “consagrados” forman lectores. En realidad, todo lector está atravesado por diferentes textos (entendemos texto en un sentido amplio: como texto de la cultura, como organización de signos que construyen sentidos) que habilitan nuevos caminos y preparan otras lecturas. Laura Devetach (2003) afirma que no hay lectores sin caminos, que todos los lectores (aún aquellos que se consideran “no lectores” o “poco lectores”) tienen una serie de textos internos que constituyen disponibilidades abiertas, puntos de partida y de llegada que permiten ir armando nuevos recorridos. Como una provocación para que recuperemos y reconozcamos nuestros propios textos internos, la autora ofrece un pedacito de su propia textoteca2. Escuchémosla mientras oímos resonar muy dentro de nosotros otros textos que dialogan con los que ella teje: Había una vez el van y el ven, el va y el ven, el vaivén, de un arrorró mi niño, arrorró mi sol, ...
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